La merienda suele ser el momento del día con menos "reglas" definidas, y por eso es donde más fácil se cuela la galleta industrial o el bollo envasado por pura comodidad. Con un poco de planificación, se puede resolver igual de rápido con opciones más saludables.
Por qué evitar el azúcar añadido a esta edad
La Organización Mundial de la Salud recomienda no dar azúcares añadidos antes de los 2 años, y limitarlos al máximo después. No es solo una cuestión de peso a largo plazo: el paladar se educa desde pequeño, y cuanto más azúcar añadido se acostumbra, más difícil resulta después que acepten sabores menos dulces.
Ideas de merienda salada
- Mini tortitas caseras de avena y plátano, sin azúcar añadido — el plátano maduro ya aporta el dulzor necesario.
- Hummus suave con palitos de verdura blanda al vapor (calabacín, zanahoria bien cocida) para los más pequeños.
- Tortilla francesa en trozos pequeños, fácil de comer con las manos a partir del año.
Ideas de merienda dulce sin azúcar añadido
Fruta variada más allá del plátano de siempre (pera madura, melocotón, mandarina en gajos pequeños), yogur natural sin azucarar con fruta triturada, o macedonia bien cortada según la edad, son opciones tan rápidas de preparar como abrir un paquete.
Adaptar la textura según la edad del aula
Lo que es una merienda segura para el aula de 2-3 años puede ser un riesgo de atragantamiento para el aula de bebés. La fruta entera, los trozos duros o redondos y los frutos secos deben adaptarse siempre a la edad real del grupo — un tema que conviene tener muy presente en cualquier merienda, no solo en la comida principal.
Registrar qué comió y cuánto en la agenda diaria ayuda a las familias a completar la alimentación en casa sin repetir lo mismo dos veces — algo que en Soleado queda anotado en segundos junto con el resto del día.
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