Compartir una foto del día con las familias es una de las cosas que más valoran los padres de una escuela infantil — pero también una de las que más dudas legales genera. Los datos de menores tienen una protección reforzada bajo el RGPD, y una foto es un dato personal como cualquier otro.
Lo esencial: consentimiento explícito y específico
Para poder usar la imagen de un niño (ya sea en la app de la escuela, en redes sociales o en un cartel del centro), es necesario contar con el consentimiento explícito de sus tutores legales. Ese consentimiento debe ser:
- Específico: no vale un "sí" genérico al matricularse — hay que aclarar para qué se van a usar las fotos (comunicación interna con la familia, redes sociales, web del centro, etc.), idealmente con casillas separadas para cada uso.
- Revocable: la familia tiene que poder retirar el consentimiento en cualquier momento, y el centro debe dejar de usar esas fotos a partir de ese momento.
- Documentado: conviene guardar constancia de cuándo y cómo se dio (o retiró) el consentimiento, no solo confiar en la memoria.
Un error habitual: los grupos de WhatsApp
Muchos centros comparten fotos por WhatsApp sin darse cuenta de que ahí pierden completamente el control: las imágenes quedan en los teléfonos de todas las familias del grupo, se pueden reenviar sin permiso, y no hay forma de retirarlas si una familia cambia de opinión. Es exactamente el escenario que el RGPD busca evitar.
Cómo lo resolvimos en Soleado
En Soleado, cada foto que sube una educadora solo la ven los tutores del niño correspondiente (o del aula, en el caso de fotos grupales), nunca se comparte fuera de la app, y el consentimiento de foto queda registrado por niño desde el panel del centro. Es una forma sencilla de tener el tema resuelto sin depender de WhatsApp ni de carteles firmados que se pierden en un cajón.
